SEGUID EL EJEMPLO
El 24 de junio de 1.821 cuando se
libro la batalla de Carabobo, fue el momento de mayor unidad nacional durante
la guerra de independencia, la mayoría de negros, blancos, ricos y pobres
pusieron a un lado sus intereses temporalmente y se unieron bajo la dirección
de Simón Bolívar en pro del supremo interés nacional de ese histórico momento
“Consolidar la Independencia” y echar de tierra firme al Ejército Invasor. Más
de un siglo después la generación del 28 jóvenes estudiantes con diferentes inclinaciones
ideológicas “marxistas y liberales” y en clara oposición al régimen imperante levantaron
su voz en contra de la férrea dictadura de Juan Vicente Gómez.
Esta generación de jóvenes políticos
comprendió aun con su corta edad que era necesario la unidad por encima de las
posiciones ideológicas para poder combatir la tiranía de ese momento. Esa
posición los llevo a confeccionar por encima de sus ideologías un plan
político, y así se llega al plan de Barranquilla quizás el primer acuerdo
político de historia contemporánea de Venezuela. Plan que no se lanzo por la
borda una vez se inicia la tímida democracia Venezolana con la primera
presidencia de Rómulo Betancourt y posteriormente bajo la corta presidencia del
maestro Rómulo Gallegos con errores y desaciertos claro está.
Mas reciente en 1.958 posterior a la
caída del General Pérez Jiménez. Ahora solo una parte de la ya experimentada
generación del 28 quizás consciente de sus errores acordó el conocido pacto de
Punto de Fijo, otro plan político concebido para que la naciente democracia no
sucumbiera como el ensayo del trienio 1.945-1.948. Agotado el sistema conocido
más recientemente como la 4ta República Hugo Chávez posterior al alzamiento
militar de 1.992 y a su encarcelamiento sin derecho a quejas como es el deber
ser porque infringió leyes elementales del sistema democrático en compañía de
quienes lo acompañaron. Le presenta al país siendo oposición un plan para salir
de la difícil coyuntura política, económica y social que se vivía en la República
conocido como “Agenda Alternativa Bolivariana” 1.996.
No pretende el autor del artículo,
ahondar en lo bueno o malo de los planes políticos enunciados anteriormente como
tampoco en la guía propuesta por Hugo Chávez para la coyuntura de ese momento
histórico. Las ideas fundamentales del artículo son la unidad nacional y el
plan o guía necesario para enfrentar en unidad la coyuntura. Hoy la conmemoración
de los 195 años de la Batalla de Carabobo está opacada por la difícil situación
económica, política y social que atraviesa la patria, los venezolanos estamos
en presencia es de una lucha sin cuartel por el poder político, donde difícilmente
se puede llegar a identificar quienes realmente les interesa encontrar una solución
al problema.
En contexto hoy día en Venezuela dos
grandes grupos se disputan el control poder político a toda costa y totalmente
excluyentes uno de otro. Mientras un
grupo dice reconocer la existencia de una crisis severa y afirma estar
trabajando en su solución cosa que no sienten ni perciben los venezolanos. El
otro grupo es incapaz de producir y presentarle al país una alternativa diferente
orientada a encontrar una solución y a evitar el enfrentamiento. Peor aun como
ya indique ambos son tan excluyentes de sí, que llegamos al nivel en que organismos
supra nacionales tengan que intervenir a ver si consiguen el milagro de sentar
ambas posiciones para tratar de crear una agenda mínima común. ¿Tan Difícil es
que gobierno y oposición se sienten sin abandonar sus posiciones y puedan
acordar al menos un programa común?
Hoy quizás como pocas veces en la
historia estamos en presencia de una aguda división de la sociedad venezolana, hecho
grave porque da rienda al desencadenamiento de las pasiones y por ende al
enfrentamiento por las ideas, lo cual puede traer consecuencias y repercutir en
el futuro de formas muy variadas pero que no son para nada favorable. Y en
contra plano, también hemos perdido el norte y peor la brújula no existe en el país
un proyecto incluyente que logre sumar las voluntades de las mayorías y sobre
todo diseñar el modelo de país que soñamos y nos merecemos los venezolanos.
En este sentido, es urgente que los
venezolanos reclámenos a nuestros dirigentes
sin distinción partidista. En primera instancia la unidad y en segundo plano un
programa de consenso que recoja sin discriminación y con la mayor participación
posible de la sociedad las líneas maestras del desarrollo económico sustentable
para las generaciones futuras, en el marco de la mayor estabilidad política y
de la cohesión social propias de un siglo XXI. Y aquellos, que no estén dispuestos
a dejar a un lado sus posiciones personalistas deben adoptar una posición sublime
y al menos permitirle a la gran mayoría trabajar en paz y unidos el pro de los objetivos
nacionales.
Pedro L. Santiago B
V-17.434.615
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