Política Nacional

domingo, 26 de junio de 2016



SEGUID EL EJEMPLO
El 24 de junio de 1.821 cuando se libro la batalla de Carabobo, fue el momento de mayor unidad nacional durante la guerra de independencia, la mayoría de negros, blancos, ricos y pobres pusieron a un lado sus intereses temporalmente y se unieron bajo la dirección de Simón Bolívar en pro del supremo interés nacional de ese histórico momento “Consolidar la Independencia” y echar de tierra firme al Ejército Invasor. Más de un siglo después la generación del 28 jóvenes estudiantes con diferentes inclinaciones ideológicas “marxistas y liberales” y en clara oposición al régimen imperante levantaron su voz en contra de la férrea dictadura de Juan Vicente Gómez.
Esta generación de jóvenes políticos comprendió aun con su corta edad que era necesario la unidad por encima de las posiciones ideológicas para poder combatir la tiranía de ese momento. Esa posición los llevo a confeccionar por encima de sus ideologías un plan político, y así se llega al plan de Barranquilla quizás el primer acuerdo político de historia contemporánea de Venezuela. Plan que no se lanzo por la borda una vez se inicia la tímida democracia Venezolana con la primera presidencia de Rómulo Betancourt y posteriormente bajo la corta presidencia del maestro Rómulo Gallegos con errores y desaciertos claro está.
            Mas reciente en 1.958 posterior a la caída del General Pérez Jiménez. Ahora solo una parte de la ya experimentada generación del 28 quizás consciente de sus errores acordó el conocido pacto de Punto de Fijo, otro plan político concebido para que la naciente democracia no sucumbiera como el ensayo del trienio 1.945-1.948. Agotado el sistema conocido más recientemente como la 4ta República Hugo Chávez posterior al alzamiento militar de 1.992 y a su encarcelamiento sin derecho a quejas como es el deber ser porque infringió leyes elementales del sistema democrático en compañía de quienes lo acompañaron. Le presenta al país siendo oposición un plan para salir de la difícil coyuntura política, económica y social que se vivía en la República conocido como “Agenda Alternativa Bolivariana” 1.996.
            No pretende el autor del artículo, ahondar en lo bueno o malo de los planes políticos enunciados anteriormente como tampoco en la guía propuesta por Hugo Chávez para la coyuntura de ese momento histórico. Las ideas fundamentales del artículo son la unidad nacional y el plan o guía necesario para enfrentar en unidad la coyuntura. Hoy la conmemoración de los 195 años de la Batalla de Carabobo está opacada por la difícil situación económica, política y social que atraviesa la patria, los venezolanos estamos en presencia es de una lucha sin cuartel por el poder político, donde difícilmente se puede llegar a identificar quienes realmente les interesa encontrar una solución al problema.
            En contexto hoy día en Venezuela dos grandes grupos se disputan el control poder político a toda costa y totalmente excluyentes uno de otro.  Mientras un grupo dice reconocer la existencia de una crisis severa y afirma estar trabajando en su solución cosa que no sienten ni perciben los venezolanos. El otro grupo es incapaz de producir y presentarle al país una alternativa diferente orientada a encontrar una solución y a evitar el enfrentamiento. Peor aun como ya indique ambos son tan excluyentes de sí, que llegamos al nivel en que organismos supra nacionales tengan que intervenir a ver si consiguen el milagro de sentar ambas posiciones para tratar de crear una agenda mínima común. ¿Tan Difícil es que gobierno y oposición se sienten sin abandonar sus posiciones y puedan acordar al menos un programa común?
Hoy quizás como pocas veces en la historia estamos en presencia de una aguda división de la sociedad venezolana, hecho grave porque da rienda al desencadenamiento de las pasiones y por ende al enfrentamiento por las ideas, lo cual puede traer consecuencias y repercutir en el futuro de formas muy variadas pero que no son para nada favorable. Y en contra plano, también hemos perdido el norte y peor la brújula no existe en el país un proyecto incluyente que logre sumar las voluntades de las mayorías y sobre todo diseñar el modelo de país que soñamos y nos merecemos los venezolanos.  
En este sentido, es urgente que los venezolanos reclámenos a  nuestros dirigentes sin distinción partidista. En primera instancia la unidad y en segundo plano un programa de consenso que recoja sin discriminación y con la mayor participación posible de la sociedad las líneas maestras del desarrollo económico sustentable para las generaciones futuras, en el marco de la mayor estabilidad política y de la cohesión social propias de un siglo XXI. Y aquellos, que no estén dispuestos a dejar a un lado sus posiciones personalistas deben adoptar una posición sublime y al menos permitirle a la gran mayoría trabajar en paz y unidos el pro de los objetivos nacionales.  
Pedro L. Santiago B
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